El alpinismo “daña el cerebro” - BBC Ciencia

Archivado en Noticias por admin el 26/02/2009

Los alpinistas podrían estar sufriendo un sutil daño cerebral cada vez que llegan a una cumbre, afirma un estudio.

La investigación, llevada a cabo en Italia, analizó el cerebro de algunos de los más importantes alpinistas antes y después de sus expediciones.

Los resultados mostraron cambios en el tejido cerebral de los deportistas a pesar de que exteriormente no se vieron problemas neurológicos obvios, dicen los científicos en la Revista Europea de Neurología.

La causa más probable, señalan los investigadores, es la falta de oxígeno que se experimenta en altas altitudes.

El estudio apoya otro similar llevado a cabo en España y publicado en The American Journal of Medicine (Revista Estadounidense de Medicina), que encontró también lesiones cerebrales causadas a altitudes más bajas.

 

“Este estudio confirma los datos de nuestra investigación sobre la atrofia que encontramos en una parte del cerebro de alpinistas expertos”, dijo a BBC Ciencia el doctor Nicolás Fayed, uno de los autores del estudio.

“Pero nosotros vimos también que se producían lesiones cerebrales más importantes en los alpinistas aficionados que en los profesionales.

“Por ejemplo, dilataciones de vasos perforantes muy finos dentro del cerebro y que se cree pueden ser zonas de infarto cerebral”, afirmó el científico.

Oxigeno

En la cumbre más alta del planeta, el Everest (con más de 8.000 metros de altura), se calcula que la concentración de oxígeno en el aire es sólo una tercera parte de la que se encuentra a nivel del mar.

El estudio del Instituto de Investigación y Rehabilitación Neuromotora de la Fondazione Santa Lucia en Roma, fue llevado a cabo con nueve alpinistas hombres.

Hemos visto que en sitios determinados del cerebro de los alpinistas dilataciones que en estudios recientes han sido relacionadas con infartos cerebrales
Dr. Nicolás Fayed

Todos habían logrado la hazaña sin utilizar un abastecimiento adicional de oxígeno, una práctica frecuente entre los más importantes alpinistas.

Antes del viaje, los deportistas fueron sometidos a escáneres de resonancia magnética y se les hizo una revisión médica de enfermedades neurológicas.

Y los resultados se compararon con los de otro grupo de alpinistas de la misma edad y el mismo sexo pero que no habían escalado más de 3.000 metros.

Durante su carrera, tres de los alpinistas llegaron a la cumbre de al menos una de las montañas de 8.800 metros.

Y el resto alcanzó altitudes de al menos 7.500, pasando más de 15 días sobre los 6.500 metros.

Cuando los investigadores llevaron a cabo escáneres cerebrales de los alpinistas al regresar de sus expediciones, encontraron una disminución en la densidad y volumen del tejido cerebral en dos partes del cerebro.

Éstas fueron el tracto piramidal izquierdo y la cisura de Rolando (o gyrus angular).

Sin embargo, esta reducción no mostró ningún impacto directo en la ejecución neurológica de los deportistas.

Pero los resultados anormales de las pruebas de “antes” y “después” -afirman los científicos- podrían ser el resultado de un daño cerebral pequeño y progresivo causado por los repetidos viajes a las altas altitudes.

Y el daño al parecer no sólo es causado en las altas cumbres.

 

Aficionados

Alpinistas
El efecto en el cerebro también se produce a alturas más bajas.

El estudio llevado a cabo por el doctor Nicolás Fayed encontró lesiones también en alpinistas amateurs que no habían llegado a los 8.000 metros de altura.

“Hemos visto que en sitios determinados del cerebro de los alpinistas dilataciones que en estudios recientes han sido relacionadas con infartos cerebrales”, afirmó el doctor Fayed.

El experto y su equipo han llevado a cabo cuatro expediciones para analizar los efectos de la altitud en el cerebro de alpinistas: a Mont Blanc (4.800 metros), a Kilimanjaro (6.000 m), Aconcagua (6.962 m) y al Everest (8.800 m).

“En todos los alpinistas que estudiamos vimos una discreta atrofia, como lo confirma el estudio italiano”, explicó el médico.

“Pero vimos que este tipo de lesiones aparecían incluso en el Mont Blanc, a 4.800 metros, quizás por la falta de aclimatación o quizás por el organismo propio de la persona”, acotó.

Y a pesar de que el cerebro es un órgano extraordinariamente resistente, tal como señala el doctor Fayed, no puede recuperarse de estas lesiones de alpinismo.

“Hicimos un estudio tres años después con los pacientes que tenían las lesiones y hemos visto que éstas seguían allí, por lo cual son lesiones crónicas, que quedan de por vida”, explicó el especialista.

Sin duda el mensaje no será bien recibido por el creciente número de alpinistas que intentan ascender las cumbres del planeta en un deporte cada vez más popular.

 

Se calcula que unos 5.000 alpinistas ascienden las cumbres del Himalaya cada año, y miles más viajan a los Alpes y a los Andes con el mismo objetivo.

Según el doctor Nicolás Fayed, “se les puede recomendar a los alpinistas que suban con oxígeno suplementario, aunque es algo que encuentran incómodo y prefieren no hacer.

“Pero el problema más grave que veo es que el alpinismo se está convirtiendo en un deporte de aficionados, de personas que no están bien preparados ni tienen una buena formación física.

“Y la mayoría no conocen las consecuencias que les pueden traer estas expediciones y como señalan estos estudios, por supuesto que pueden tener muchos problemas”, subrayó el neurólogo.

 

Alerta Global - Luis Seguessa, presidente de la Fundación Códigos, revela la principal causa del cambio climático

Archivado en Noticias por admin el 19/02/2009

A sala repleta se llevó a cabo una nueva conferencia del investigador uruguayo Luis Seguessa en la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este dentro de la Semana del Mar en la que volvió a revelar que el mayor responsable del desequilibrio climático del planeta es el consumo de oxígeno por parte de los motores a combustión interna y no las emisiones de gases como siempre se ha creido. “La primera  prueba de ello es el debilitamiento de la capa de ozono (la única reserva de oxígeno que tiene el planeta), otra son los desiertos de oxigeno que se han encontrado en el mar y también las extrañas muertes de escaladores que han sucedido recientemente en los picos altos del mundo”, dijo Seguessa.
 
El líder de la fundación Códigos explica que un vehículo consume entre 50 y 100 litros de aire promedio por segundo. Teniendo en cuenta la actual población automotora (560 millones de unidades), son 20 mil millones de litros de aire que se consumen por segundo en el planeta y que se devuelven a la atmósfera a medio quemar y en forma explosiva. Veinte por ciento de esto (cuatro mil millones de litros por segundo) es oxígeno puro que es tomado mayormente de la capa de ozono que es nuestra reserva de oxigeno y también del aire y del mar, porque sin oxígeno no hay combustión. La cifra es tan grande que no le da tiempo ni a lo verde ni a la plataforma marina a reponer esta pérdida.
 
“La capa de ozono, además de ser un reservorio de oxígeno, es también una manta natural que nos protegía del inmenso frío del espacio exterior y de la potente fuerza calórica del sol. Al perderla, estamos experimentando cambios abruptos de temperatura en un mismo día, y esto irá en aumento. También se incrementarán los cataclismos como sequías, inundaciones, tornados, terremotos y la desaparición de los hielos en los polos, porque la velocidad de pérdida de ozono se está dando con progresión geométrica y no aritmética como se piensa, y en muy poco tiempo la gran fuente natural de abastecimiento de oxígeno del planeta, que es la capa de ozono, se agotará”, señaló.

La Fundación Códigos destaca la importancia de que las empresas automotrices reemplacen los motores actuales de combustión por eléctricos o de otra tecnología ecológica que no consuma oxígeno. Para el investigador uruguayo en Obama esta la esperanza de que esto suceda y de hecho una de las órdenes ejecutivas firmadas hace unos días por el nuevo presidente norteamericano emplaza a los fabricantes de automóviles a producir vehículos de consumo eficiente. “Nuestros hijos y nietos tienen derecho a vivir en un mundo como el que nosotros recibimos”, manifestó.
 
En esta conferencia Seguessa también hizo mención al grave peligro escondido debajo del Artico: el hidrato de metano, una bomba de tiempo a punto de explotar.
 
Durante la conferencia  Seguessa no solo mostró sus estudios científicos, sino que enumeró varios pasajes Bíblicos en los que queda claro que todos los  problemas que esta padeciendo la humanidad ya estaban escritos desde hace más de 3000 años en las Sagradas Escrituras y en el Código Secreto.
 

El decreto del presidente Obama pone la esperanza en la Fundación Códigos que desde Uruguay trata concientizar al mundo de la necesidad de un inminente cambio de tecnología en la industria automotriz para frenar el cambio climático.

Archivado en Noticias por admin el 03/02/2009

Una de las órdenes ejecutivas firmadas la semana pasada por el nuevo presidente norteamericano Barack Obama emplaza a los fabricantes de automóviles a producir vehículos de consumo eficiente, es decir, menos contaminantes. Esta en una excelente noticia para el mundo y para aquellos preocupados por el futuro del planeta.
 
La Fundación Códigos, bajo el liderazgo del investigador Luis Seguessa con sede en Punta del Este, Uruguay,  viene luchando desde hace tiempo en Latinoamérica para que la industria automotriz cambie la tecnología de sus motores y presente modelos eléctricos u otros no contaminantes. “Esto no solo frenaría los gases que se  emiten a la atmósfera sino también frenaría el gran consumo de oxigeno que hacen estas máquinas las cuales desequilibran todo el ecosistema del planeta”, puntualizo el especialista.  “La industria automotriz es la única que puede revertir  la crisis financiera y el cambio climático al mismo tiempo”, señaló este domingo en una conferencia impartida en la ciudad de Punta del Este, Uruguay.
 
Seguessa declaró que el problema de la sequía que estamos padeciendo también es
provocada principalmente por los motores de combustión interna.
 
Seguessa afirma que esta muy instaurado en la mente de las personas y en el mundo científico en general que son las emisiones de gases las que provocan el recalentamiento global; porque esa es la parte visible del asunto, sin embargo el estudioso insiste que el mayor responsable del desequilibrio climático es el consumo de oxígeno. “la primera  prueba de ello es el debilitamiento de la capa de ozono, otra son los desiertos de oxigeno que se han encontrado en el mar y también las extrañas muertes de escaladores que han sucedido recientemente en los picos altos del planeta”, dijo Seguessa.
 
El líder de la fundación Códigos explica que un vehículo consume entre 50 y 100 litros de aire promedio por segundo. Teniendo en cuenta la actual población automotora (560 millones de unidades), son 20 mil millones de litros de aire que se consumen por segundo en el planeta y que se devuelven a la atmósfera a medio quemar y en forma explosiva. Veinte por ciento de esto (cuatro mil millones de litros por segundo) es oxígeno puro que es tomado mayormente de la capa de ozono que es nuestra reserva de oxigeno y también del aire y del mar, porque sin oxígeno no hay combustión. La cifra es tan grande que no le da tiempo ni a lo verde ni a la plataforma marina a reponer esta pérdida.

La Fundación Códigos destaca la importancia de que las empresas automotrices reemplacen los motores actuales de combustión interna por eléctricos o de otra tecnología ecológica que no consuma oxígeno. Según Seguessa la humanidad ha sido engañada durante décadas y este es el momento que se sepa la verdad. Para el investigador uruguayo en Obama esta la esperanza de que esto suceda. “El auto eléctrico nació junto al auto a gasolina, con tan solo 5 años de diferencia, pero hay razones que llevaron a esta tecnología a la muerte dejando al usuario sin la opción de elegir y obligándolo a consumir combustibles fósiles innecesariamente.  Nuestros hijos y nietos tienen derecho a vivir en un mundo como el que nosotros recibimos”, manifestó.